El empleo ha muerto

Descripción de la publicación.

7/1/20252 min read

Hace tan solo unos 100 años que se inventó el empleo.

Antes, la gente dependía de sus campos, de su ganado, de su pequeño comercio, de su taller, de su consulta, de su talento, su oficio, para poder ganar el dinero suficiente para comer y vestir a su familia.

Con la época industrial, surgieron los primeros grandes empresarios.

Gente con bastante poder adquisitivo que, delante la creciente demanda de productos básicos, fueron creando enormes fábricas que necesitaban cientos de personas para llevarlas adelante. Fueron los primeros intercambios de dinero por tiempo. O sea, el trabajador invertía su tiempo a cambio de una suma de dinero a final de mes.

Más adelante, estas enormes fábricas empezaron a fabricar todo tipo de productos. Ya no sólo básicos, si no de segunda necesidad, o incluso de capricho. O sea que, surgían nuevos empleos, pero también nuevos productos en qué gastar el dinero.

Hasta que el consumismo invadió nuestras vidas. Y así hemos vivido varias décadas.

¿Y a partir de ahora qué?

Sinceramente, creo que vamos hacia un mundo dividido en dos tipos de personas: los que trabajarán como esclavos para grandes corporaciones y los nómadas libres.

El panorama laboral que conocíamos se está desmoronando frente a nuestros ojos. No es solo una crisis pasajera; es un cambio de paradigma que nos obliga a mirar de frente una realidad incómoda: el empleo, tal como lo entendemos, está en vías de extinción.

La tormenta perfecta sobre el autónomo.

Mientras el discurso oficial habla de emprendimiento, la realidad para la pequeña empresa y el autónomo es de un asfixiante maltrato institucional. Entre una presión fiscal insostenible y una burocracia diseñada para gigantes, el tejido empresarial local se está asfixiando.

¿El resultado? Un escenario donde las PYMES desaparecen, dejando el tablero libre para las grandes corporaciones. El riesgo es claro: terminaremos en un mercado dominado por monopolios donde el trabajador no será un activo, sino un engranaje sustituible en condiciones que rozan la esclavitud moderna.

Reinventarse o Resignarse

Ante este panorama, la reinvención ya no es una opción "cool" para algunos, sino un mecanismo de supervivencia para todos. En los próximos años, veremos una brecha cada vez más profunda:

  • La masa dependiente: Aquellos que, por falta de herramientas o miedo, quedarán atrapados en las estructuras de las mega-corporaciones.

  • Los nuevos arquitectos del sistema: Personas que entenderán que el juego ha cambiado.

La inteligencia como pasaporte

Los que logren prosperar no serán los que más horas trabajen, sino los más audaces. Estamos viendo el nacimiento de una nueva clase de profesionales independientes que no se limitan a las fronteras de su país de origen.

Los "realmente inteligentes" ya están buscando fórmulas fiscales internacionales y adoptando un estilo de vida geográficamente ágil. Si tu país maltrata tu esfuerzo, la solución es mover el talento hacia donde las leyes respeten la creación de valor.

El futuro no pertenece a quienes esperan una nómina, sino a quienes tienen la valentía de rediseñar sus propias reglas del juego.